lunes, 5 de febrero de 2007

Haciendo la calle

Supongo que todo el mundo cuando se inicia en una actividad profesional es mucho más espeso, lento e ineficaz que lo será cuando la experiencia convierta en inercia lo que antes eran montones de hojas de apuntes y complejos razonamientos mentales.

Pero, por mucho que intento autojustificarnos, no consigo comprender cómo hemos podido invertir tantísimo tiempo para montar esta noticia.

O ganamos el Pulitzer por ella, o nos queda mucho, mucho por aprender…porque UNA SEMANA ENTERA PARA 2 MINUTOS 50 SEGUNDOS me parece un poco exagerado.

Supongo que ahí queda una batallita para comentar cuando lleguen los becarios a la empresa virtual en la que estemos trabajando dentro de 20 años (o cuando chateemos con ellos, por que igual eso de hacerse el cafenet en el bar ya no está de moda por entonces) y les digamos aquello de no te preocupes, en mi época, cuando yo estudiaba, aún grabábamos con MiniDv y editábamos en Liquid… y la primera vez que lo hicimos, estuvimos una semana entera (incluido viernes hasta horas intempestivas) para darle forma a una noticia de 2 minutos. Yo incluso, me descuidé y envejecí un año.

CUMPLEAÑOS FELIZ encerrada en Liquid pero con esperanzadoras visitas a BTV. Impresionante la presentadora de Espai públic; yo quiero que me brillen así los ojos cuando tenga su edad y salga de trabajar a las 22:00 pero con su aire de satisfacción y plenitud. Sigamos soñando, entonces.

Felices 22 a todos.

Mi primera vez

Bueno, me acuesto ya.

Sí, si por más que me mire la escaleta ya no me la puedo aprender más. Y por más que practique un tono de autoridad no voy a parecerle más respetable al espejo. Tú aparenta seguridad, ahí reside la clave, aunque no te conozca ni el apuntador y tengas que coordinar un equipo que sólo has visto en el Telepasión, cuando el cava y el síndrome de hermandad de la navidad revierten en una inaudita generosidad en los que dan la cara en la tele y les da por mostrar a su maravilosisisisisimo equipo técnico.

No. Quedan 2 horas, ays. Creo que estoy nerviosa, porque es ver la ensalada de pasta y me entra un mal cuerpo… mejor voy bajando al plató.
Espero que no sea premonitorio lo que he soñado esta noche, que era realizadora de Mira quién baila (no voy a ofrecer ninguna justificación al respecto del porqué de la elección de este programa por parte de mi subconsciente) y Anne Igartiburu me despedía. Esto es verídico, en mi sueño el poder de la omnipresente Igartiburu había invadido también el control técnico, lo cual viendo su grado de pluriempleo no me parece tan descabellado. Tiempo al tiempo.

Pero, por suerte no fue así. Ni altas rubias que me despiden, ni nietas de dictadores que bailan tangos. Desde las 15.30 de aquel jueves me pasó eso que me ocurre en las grandes ocasiones y en las fiestas de guardar, cuando es tanto mi nerviosismo, mi nudo en el estómago y mi sobredosis de almax que parece ser que mi cuerpo, ante la imposibilidad de alcanzar grados más altos de ansiedad, opta por dar una imagen de tranquilidad que no refleja, para nada, mi estado interno de descontrol total.

Revisamos la escaleta, realizamos la entrevista y cuando nos dimos cuenta ya estaba entrando la careta. Tuve la suerte de contar con un muy buen equipo de realización, un mixer ágil de reflejos y una ayudante más que eficaz que con su buen hacer me permitió concentrarme realmente en mi trabajo y (esto que quede entre nosotros) disfrutar de él.

Al final satisfacción, autocrítica, mucha, mucha adrenalina y alguno que se sorprendió de que mi voz alcanzara niveles de decibelios que no se me presuponían.

Me río yo de eso del puenting, sí te gusta la adrenalina hazte realizador.


Y próximamente haciendo la calle… las experiencias de una valenciana reconvertida en reportera de política local de la ciudad condal. Alberto Fernández Díaz, ¿ese no era un ciclista?