martes, 27 de marzo de 2007

Segundas partes nunca fueron buenas

Hoy vamos de verdades universales. La primera: SEGUNDAS PARTES NUNCA FUERON BUENAS. Gran frase y gran hecho constatado. ¿Alguien fue a ver Grease 2? ¿A quién le cae bien Terelu? ¿Por qué no se dedica a otra cosa Julio José Iglesias? ¿A alguien le hizo gracia Torrente 2? Véis, fraudes, lo que yo os decía.

La segunda: UNA RETIRADA A TIEMPO ES UNA VICTORIA. Otro enunciado exquisito que rezuma verdad por todos sus poros y que no es seguido con la rectitud que se debería. Así se justifica la existencia de seres como Sara Montiel, Marujita Díaz o Luís Aragonés. Váyanse, señores, váyanse.

Y en estas me vi yo, señores, con lo digna que yo soy, con el nombre que inexplicablemente me había hecho en el Taller: eficaz pero distante, cordial pero con un punto místico. Ale, todo al garete. Ni eficaz, ni distante, ni cordial ni mística: desbordada ante la presión de tener que revalidar el título, como el Valencia después de la primera final de la Champions, a la segunda no llegué ni a clasificarme.

Pero bueno, a pesar de los nervios, el grado de autoexigencia y el clima de perfeccionismo-relajado (paradójico, lo sé) que enrarecía el ambiente, la realización es siempre interesante, es como tirarse en paracaídas a un campo de lodo, sabes que no te matarás, pero que es difícil que salgas sin manchas. Y yo el último lunes me había puesto el traje de las fiestas de guardar, por eso quizá se notaron más las manchas.

Un día oí a Paco Porras decir en la tele que la vida es cíclica. Sé que todo aquel que visite este blog y sepa quién es el susodicho estará ahora preguntándose muchas cosas: 1- Por qué tiene neuronas dedicadas a retener el recuerdo de esta réplica vegetariana de Ansagasti. 2- Por qué las tengo yo. 3- Por qué lo confieso en estos foros que solo sigue un profesor al que le quedan escasas horas para puntuarme y que, por otro lado, estará encantado de cotejar mis referencias culturales de todo a 100, y una madre que siempre creyó que su hija veía documentales.

Enajenación transitoria derivada de un periodo de stress prolongado, sólo se me ocurre esa explicación. En mi defensa alegaré que un tío que sale por la tele con perejil detrás de las orejas merece unos segundos de atención (ya nos dijo Toni el primer día que llenar un minuto de televisión costaba mucho), y que en mi vida cada vez hay más cosas cíclicas (malhumor mensual, euforia post-malhumor, desencanto que da paso a tristeza que da paso a malhumor que da paso a euforia...)

Empecé el Taller como lo acabo, sentada frente a una serie de pantallas que me quitan el sueño, alimentan mi úlcera, multiplican mi irascibilidad doméstica y me dan unas cosquillas en el estómago que ni el chico más guapo del instituto.
Y llegué a esta universidad con la misma incertidumbre con la que me iré.
Entonces me deslumbraban las luces de una ciudad que sentía se abría para mí en el momento ideal, hoy es la capa más baja de la intelectualidad, como la llaman algunos, la que puede convertir a este Taller en el principio de una bonita amistad.

Bona nit a tothom.



P.D: Pese a que algunos ya andan bronceándose en el paraíso yo sigo aquí, encerrada en la UPF, a ver si el tiempo amaina. Mientras tanto me peleo con YouTube y diferentes programas de edición digital que parecen haberse puesto de acuerdo para que nunca cuelgue mi flamante sección del magazine. Que sepan que no podrán conmigo.
QUIEN LA SIGUE LA CONSIGUE. Otro dicho, toma, para que luego digan Paco Porras dice tonterías…

jueves, 22 de marzo de 2007

Isidoro, Berni y los demás

Y el magazine se hizo carne. Llegó el día 1 de marzo y un grupo de ingenuos estudiantes de periodismo (y una descolgada, pero no por ello menos ingenua, estudiante de audiovisuales) entraron a un plató alrededor de las 14:00 horas para ir empezando a grabar piezas y a organizar material, sin saber que no volverían a ver la luz hasta 8 horas más tarde.

Ellos pensaban que habían preparado un magazine, cuando en realidad de allí salió una Marató hecha y derecha, me río yo de estos de TV3, vamos.
Era el día grande del Taller y se notaba, hasta hubo quien no desaprovechó para lucir el vestuario de etiqueta o quien sacó la corbata de la primera comunión para dar más empaque al asunto.
No faltaron nervios, carreras de última hora, horarios incumplibles, resoplos del incombustible Josep Lluis, que se temía lo peor, y miradas de Toni de esas que no sabes si está pensando que esto se hunde-sálvese-quien-pueda o che-que-orgullòs-que-estic-dels-meus-xiquets (bueno esto último lo hubiese expresado de esta manera si fuera militante de Unió Valenciana, que creo que no es el caso, pero ya me entendéis).

Hablemos ahora de mi actuación estelar (sí, sí) e imprescindible, desde luego. El caso es que tras el rodaje del documental vine con la moral técnica subida y decidida a arreglar esa relación convulsa de amor-odio que mantengo con la tecnología audiovisual. Con más pena que gloria me propuse hacer valer al máximo ese perfil audiovisual que todos me presuponían en el Taller pero del que todavía no se tenía noticia.

Manos a la obra. Fui cámara de Helena en su pieza y acepté la proposición indecente de Berni, el hermano argentino de Albert Salord, para acompañarle a rodar su sección de cocina el domingo a un bonito pueblo de la serra barcelonina. Lo que yo no sabía es que aquella mañanita (como me aseguró Isidoro el día que me lo propuso) se convertiría en día entero y que de vuelta a Barcelona nos esperaba el Capità Enciam. Acabamos reventados, congelados y hambrientos pero valió la pena.

Otra de las cosas que yo desconocía por entonces es que desde la dirección de la empresa se me tenía una sorpresita a mi vuelta de mi domingo campestre. En una decisión completamente unilateral, y sin previa consulta al consejo de edición, el señor Consejero Delegado de UPF News, consideró que sería oportuno que tuviese una sección más personal a parte de la entrevista. Ya se sabe, quien paga manda y tocó tirar de familia (un cuñado reconvertido en malabarista), pero creo (espero) que lo salvamos.

Como se salvó, y con nota, el magazine. Nota que se debe en gran parte al trabajo del equipo de edición y al una empresa que, después de esto, ya puede cotizar en bolsa.

Qué pena que Això s’acabe.

PD: A mis fieles (fiel) lectores (lectora) les digo que no se inquieten, que en breve podrán ver desde aquí fragmentos del ya memorable Això s’acaba. No perdáis la fe.

miércoles, 7 de marzo de 2007

La Tarda de excursión

Antes de comenzar esta entrada debo denunciar que estoy siendo víctima de presiones y amenazas para retomar mi actividad de escritura en el blog.

Para no meterme en problemas judiciales utilizaré las siglas de T.E para referirme a la persona que me invitó amablemente el otro día a retomar mi relato electrónico. Hay miradas que no engañan y medias sonrisas que lo dicen todo, y cuando T.E te mira así es conveniente que le hagas caso…(obviaremos convenientemente la cercanía del momento de la evaluación).

Fuera de bromas (aunque lo del toque de atención haya sido verdad) debo disculparme ante mis numerosísismos lectores por mi prolongada ausencia por estos foros… En mi defensa alegaré el stress enfermizo que caracteriza al plan de estudios de esta universidad y el hecho de que, por primera vez en mi vida, estoy dirigiendo algo, un corto documental del que acabamos de terminar el rodaje y que debemos tener montado antes del 19…pero eso es harina de otro costal.

Vamos a por La Tarda. Antes debo hacer referencia a mi día negro en el taller. Me refiero a mi pésima actuación como VTR3 en el 3er informativo, no sé si fue por el hecho de ser el 2º para mí como ENG o porque sí, el caso es que no di pie con bola aquella tarde. Lo único que puedo decir en mi defensa es que no fue por falta de concentración, sino, quizá, por un exceso de nervios y falta de confianza. Espero que la empresa no lo tenga muy en cuenta y valore la actitud que puedo asegurar, era de entrega absoluta a la causa.

Pero bueno, el jueves para desengrasar nos fuimos de nuevo a BTV y fue, como la otra vez, muy interesante. La verdad es que en la tele me gusta todo, hasta el que pone los cafés, y es siempre interesante ver a profesionales de la talla de Elisenda Roca que, al contrario de lo que le ocurría a la mujer del desgarrador caso que contamos en la otra entrada, lo hacen todo fácil y bien.

Cuando acabamos me esperaban en la Pompeu mis compañeras de rodaje para recoger el arsenal de material que, todavía no sé cómo, trasladamos hasta Valencia para el documental, y los 5 días más intensos y estresantes de mi vida…
A la próxima os cuento si sobreviví…y, si lo conseguí, qué secuelas me quedaron.

viernes, 2 de marzo de 2007

La mujer que no sabía abreviar


Érase una vez una chica que no sabía hacer las cosas fáciles y bien, sino que en cada proyecto en el que se metía suponía una nueva fuente inagotable de stress que, poco a poco, iba dejando más huellas en su maltrecho estómago (y aumentando los pingues beneficios de la farmacéutica de ALMAX que, según nos comentan, acaba de costear el curso de hípica del pequeño Robert Benjamín ALMAX Junior gracias a los ingresos que obtienen de las ventas a la susodicha).

Esta mujer, a la que por respeto a su intimidad llamaremos R.S, era capaz de convertir la tarea más simple en una tesis doctoral, de perder completamente la perspectiva de las dimensiones de lo que estaba haciendo para obtener un resultado perfecto que nunca obtenía.

Sí, amigos, R.S estaba oficialmente mal de la pinza.

Un buen día se le ocurrió apuntarse a un Taller de Periodismo en el que le encargaron ser realizadora y casi se le tienen que sedar en vena, luego elaboró una noticia sobre okupas que más que una pieza parecía una trilogía y se dijo que nunca más perdería la perspectiva como entonces.

Pero el hombre es el único animal que tropieza dos veces (sólo??) en la misma piedra y nuestra protagonista volvió a hacerlo: volvió a dedicar UNA SEMANA a rodar y montar junto a Cristina V., quien pudo corroborar los rumores sobre la maldición de R.S: todo el que trabaja con ella acaba metiéndose en su círculo de neurosis y perdiendo la noción del tiempo, una noticia de economía.

R.S aprendió muchas cosas, sin embargo aquella semana:

1- que no se puede uno fiar de la gente que trabaja en aeropuertos (que dicen que te llamarán y aún estamos esperando)

2- que el teléfono de Atenció al Ciutadà de la Generalitat es un auténtico festival, tú preguntas por prensa de la Agència Catalana del Consumidor y de repente te pasan a Presidencia (aunque bueno, si Montilla quiere hablar al respecto, va, que hable el hombre...)

3- y que, muy a mi pesar, la sección de economía es la auténtica hermana fea del periodismo.

Hoy R.S es una mujer de éxito. En uno de sus viajes a la Habana conoció a Fidel Castro y se enamoraron locamente. Desde ese momento es su más estrecha colaboradora y la encargada de redactarle sus escuetos y ágiles discursos.